El generalmente polémico tema de los asentamientos construidos por Israel en Cisjordania unió por primera vez en mucho tiempo a Estados Unidos, Europa, la ONU y algunos países árabes en una fuerte condena a una decisión del gobierno israelí.

 

En la última sesión del gabinete encabezado por el primer ministro Benjamin Netanyahu se decidió construir 9.300 unidades de vivienda en distinto asentamientos y legalizar nueve puestos construidos en el pasado sin autorización oficial y considerados ilegales hasta ahora de acuerdo con la propia ley israelí.

 

Luego, este martes, la Unión Europea se sumó a la crítica afirmando que la “legalización” de los puestos israelíes en cuestión es inadmisible y que la construcción en asentamientos es “ilegal según el Derecho internacional”. Europa exhortó a las autoridades israelíes “a revertir las últimas decisiones en forma urgente”.

 

Israel tiene claro que la administración Biden discrepa de la política de construir en asentamientos, pero al mismo tiempo es dura en su condena al a la escalada de violencia en la zona.

 

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