Se trató de un acto que la casa Blanca calificó de “temerario”, mientras que Moscú negó estar implicado.

“Nuestro dron MQ-9 estaba realizando operaciones de rutina en el espacio aéreo internacional cuando fue interceptado y golpeado por un avión ruso, lo que resultó en un accidente y la pérdida total del MQ-9″, indicó el general James Hecker, comandante de la Fuerza Aérea de Estados Unidos en Europa.

 

A lo que el general james dijo: “Es un acto peligroso y no profesional por parte de los rusos”, subrayó el general, que agregó que “los drones de Estados Unidos y de los aliados continuarán operando en el espacio aéreo internacional”. Además, llamó a los rusos a “comportarse de forma segura y profesional”.

 

A lo que, el ejército de Rusia negó haber provocado la caída, aunque admitió que 2 de sus aeronaves habían interceptado al dron norteamericano.

“Tras una maniobra brutal, el dron MQ-9 inició un vuelo incontrolado, con pérdida de altitud y chocó contra la superficie del agua”, declaró el ministerio ruso de Defensa, afirmando que los dos cazas no habían disparado ni habían tenido “contacto” con el dron.