La tercera noche de disturbios en Francia dejó un halo de 500 edificios públicos y 1.900 vehículos incendiados pese a la movilización de 40.000 policías y gendarmes por el Gobierno, que insiste en que su prioridad es “restablecer el orden republicano”.
Esas cifras de destrucciones Protección Civil, muestran la amplificación de las protestas, que en muchos casos se han dirigido contra ayuntamientos, escuelas, comisarías, tribunales, pero también centros de impuestos, bibliotecas o depósitos de autobuses.
Más de 667 personas fueron detenidas por su participación en los altercados y 249 policías y gendarmes resultaron heridos, ninguno de gravedad.
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